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La fábrica poseída de Iztapalapa y otros horrores en CDMX revelados por Uriel Reyes de 'Relatos de la Noche'

 


Quienes cubren los turnos de madrugada en México saben que el cansancio no es el único reto, especialmente si la zona de trabajo colinda con un panteón. Bajo esta premisa arranca el nuevo episodio de Relatos de la Noche, el exitoso podcast donde Uriel Reyes recopila las experiencias de terror real que viven los trabajadores nocturnos. En esta entrega, Reyes explora cómo ciertas ubicaciones de la ciudad transforman la rutina laboral  en un escenario donde lidiar con lo inexplicable termina siendo parte del trabajo.

El relato central nos lleva a 2023, al interior de una planta de mermeladas en Iztapalapa que opera junto al Panteón Civil de San Nicolás Tolentino. Durante un descanso a las tres de la mañana, una trabajadora de nombre Monse notó que una figura de baja estatura y cabello oscuro observaba a su grupo a la distancia. Confundida, le preguntó a sus compañeras si alguien más se uniría a la mesa. La respuesta de las veteranas, lejos de calmarla, evidenció que en esa fábrica el verdadero riesgo no son las máquinas: “Parece que ya te dieron la bienvenida”.

A partir de entonces, los incidentes se volvieron más frecuentes. Una madrugada, la música que escuchaban se distorsionó hasta saltar inexplicablemente a un video de terror, provocando que la dueña, fastidiada, le exigiera en voz alta a "la niña" que dejará su celular en paz. Las manifestaciones físicas no tardaron en llegar: Monse sintió un fuerte tirón en su mandil al estar completamente sola, y días después, un cepillo sobre su compañera empezó a sacudirse sin que nada más alrededor se moviera. Buscando una salida a la tensión, Monse optó por interactuar y jugar “choco choco lala” con la entidad; curiosamente, cada vez que lo hacía, la actividad paranormal se detenía por completo.

Sin embargo, el fenómeno escaló drásticamente una noche. Al salir a tirar la basura, escucharon ruidos de cubetas lavándose en un área que resultó estar totalmente vacía. Tras un parpadeo en las luces, el sonido metálico fue ahogado por un lamento desgarrador, similar al de una mujer en agonía. Presa del pánico, Sam huyó del lugar, dejando a Monse atorada con un carrito de carga, instante exacto en el que sintió con absoluta claridad que alguien estaba parado junto a ella. El llanto resonó con tanta fuerza que el resto del personal acudió corriendo, asumiendo un accidente grave. Tras este episodio, la planta modificó los horarios y nadie volvió a transitar los pasillos a las 3:00 de la mañana. Aunque la joven solicitó revisar las cámaras para entender qué las había atacado, la empresa se justificó en sus políticas de seguridad para negárselo, dejando en la oscuridad el misterio de lo que habita en esa fábrica.

La señora que viene a despertar al bebé

El siguiente caso llega de la voz de Susy, quien recuerda una madrugada extenuante en la que el reflujo de sus bebés hacía imposible conciliar el sueño. Después de  horas de llanto, los pequeños finalmente cayeron rendidos. Mientras ella permanecía sentada en la orilla de la cama, intentó acercar el portabebé, pero notó un bulto inusual en su interior. Se quedó inmóvil observando hasta que la cobija se deslizó lentamente, revelando el rostro de una anciana de cabello enmarañado y dientes podridos. Presa del terror, Susy pateó el objeto, provocando que aquella figura grotesca saliera huyendo de la habitación a gatas. Cuando intentó despertar a su esposo en medio del pánico, notó que uno de sus hijos estaba despierto y, con escalofriante naturalidad, le preguntó: “¿Era la señora que viene a despertar al bebé cuando te duermes?”. En shock, la madre se limitó a abrazarlo y asegurarle que todo era una pesadilla.

La esperanza de que el incidente fuera producto del agotamiento se esfumó a la mañana siguiente, cuando su esposo cuestionó la presencia de tierra negra esparcida en la habitación y dentro del portabebé. Ante esta innegable evidencia física, la familia tomó cartas en el asunto y, con la intervención de la suegra, organizaron de inmediato el bautizo del niño de tres meses. Sin embargo, fue bajo esa atmósfera de inquietud cuando Susy cayó en cuenta de un último detalle, uno que hasta el día de hoy le resulta imposible de explicar: la cobija que aquella madrugada ocultaba a la espeluznante figura simplemente desapareció sin dejar rastro.

Si te gustan estas historias y quieres conocer más relatos que te van a dejar pensando dos veces antes de apagar la luz, no te pierdas el episodio completo, escúchalo en 

YouTube: https://youtube.com/@relatosdelanoche?si=4tV8brIzF_Taukek

Spotify: https://open.spotify.com/show/0SAv0bEYhFndhLODSzPIfL?si=FnAxWY3iQla9FYdJ22ppvg&utm_source=copy-link 

Donde Uriel reúne historias que demuestran que, a veces, hay lugares que es mejor no visitar cuando cae la noche.

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